María Cegarra Salcedo

María Cegarra Salcedo siempre me pareció una mujer admirable, muy poco conocida por la gente en general, estuvo muy valorada en vida en su pueblo natal: La Unión. Es de las pocas personas que pudo ver en vida que se le otorgaba su nombre al Instituto de Bachillerato de su pueblo.
Química y escritora, sus poemas abarcaban ambos campos.
"Desvarío y fórmulas" He sido una sencilla profesora de química. En una ciudad luminosa del sureste Después de las clases contemplaba el ancho mar. Los dilatados, infinitos horizontes. Y los torpedos grises de guerras dormidas. He quemado mis largas horas en la lumbre de símbolos y fórmulas. Junto a crisoles de arcilla al rojo vivo hasta encontrar la plata. No he descubierto nada. No tengo ningún premio. A Congresos no asistí. Medallas y diplomas nunca me fueron dados. Minúscula sapiencia para tan grandes sueños. Pequeñez agobiante para inquietudes tantas. Y rebelde ha surgido, como agua en desierto, el manantial jugoso, intenso, apasionado, -dulce herencia entrañable- que tiene la riqueza de llenar de poesía tan honda desolación.
